Tabla de contenidos

Qué aprendí de la falta de conexión con nuestra hija

¿Alguna vez sentiste que tu hijo reacciona con fuerza aunque le hables con calma?
¿Te pasa que haces un esfuerzo enorme por decir lo correcto y aun así algo no llega, no funciona, no conecta? ¿Y si no se tratara de las palabras… sino de la energía con la que las decimos?

Hace tiempo entendí algo que cambió mi manera de criar. No fue en un taller, ni leyendo un libro, ni siquiera en una sesión de terapia. Fue mi hija quien me lo enseñó. Y no lo hizo con palabras, sino con su forma de reaccionar, con su sensibilidad, con su manera de mirar el mundo.

Yo creía que lo importante era lo que decía

Que si lograba explicar bien lo que sentía o lo que necesitaba, si usaba un tono de voz suave, si elegía con cuidado mis palabras, entonces todo estaba bien. Pero mi hija me mostró otra cosa.

Ella no escucha solo las palabras. No se queda en la superficie. Ella percibe lo que hay debajo. Siente si lo que digo está alineado con lo que realmente estoy sintiendo. Si intento hablar desde la calma, pero por dentro estoy frustrada, impaciente o preocupada… ella lo capta. Aunque yo no lo diga. Aunque mi tono suene dulce.

Me ha costado detectarlo, creérmelo y aceptarlo

Porque me obliga a ir más profundo. A no solo aparentar conexión, sino a habitarla de verdad. A ser coherente entre lo que pienso, lo que siento y lo que transmito. Y para eso, primero tengo que estar conectada conmigo.

Nuestra hija me ha enseñado que lo que llega a su corazón no es el contenido de mis frases, sino la energía con la que las digo. Si estoy tensa, si tengo miedo, si estoy intentando controlar… eso se filtra. Y entonces ella reacciona, se cierra, se enfada o se aleja. No porque no me entienda, sino porque lo que recibe no le da seguridad. El mensaje y lo que recibe no están alineados. Esto la confunde.

Este aprendizaje me ha dolido, no lo voy a negar. Porque me ha enfrentado con mi propia desconexión. Pero también ha sido un regalo. Porque me recuerda, una y otra vez, que nuestros hijos no necesitan versiones perfectas de nosotros, sino versiones auténticas. Que cuando nos atrevemos a sentir, a estar presentes, a ser honestas con lo que nos pasa… ellos se relajan. Porque lo que más necesitan es saber que estamos ahí de verdad, con el corazón abierto.

Conectar con nuestros hijos emocionalmente no se trata de aplicar técnicas. Se trata de aprender a habitar el vínculo desde el cuerpo, desde el sentir, desde la presencia. Se trata de reconocer nuestras propias heridas para no exigirles a ellos que tapen las nuestras. Se trata de permitirnos ser vulnerables, para que ellos también puedan serlo.

Duele… porque tocamos nuestra herida

A veces nos preguntamos por qué es tan difícil criar desde la conexión. Por qué es tan dificil aplicar la crianza consciente con nuestros hijos. Por qué cuesta tanto sostener con calma, ser pacientes, poner límites con amor.
Y la verdad es que este camino
duele. No porque lo estemos haciendo mal, sino porque nos confronta con partes nuestras que quedaron sin sostén, sin mirada, sin amor.

Cuando elegimos criar de forma consciente, no solo estamos acompañando a nuestros hijos. Estamos volviendo a transitar nuestra propia infancia.


Estamos escuchando por primera vez a esa niña que fuimos y que muchas veces no tuvo quien la acompañara en su tristeza, en su rabia, en su miedo.

Este camino remueve y transforma

Porque nos pone frente a nuestras heridas. Nos muestra cuántas veces fuimos silenciadas, ignoradas, exigidas, cuando lo único que necesitábamos era ser vistas, aceptadas, abrazadas tal como éramos.

Y al contacto con esa herida, muchas veces queremos huir. Porque duele. Porque nos asusta. Pero si nos quedamos, si respiramos ahí, si nos damos el permiso de sentir… algo se mueve. Algo se ablanda.

Ese mismo dolor que nos frena también puede ser el umbral hacia nuestra sanación.
Cada vez que elegimos quedarnos presentes, acompañarnos y mirar con compasión,
estamos reescribiendo nuestra historia. Estamos dando un paso enorme hacia la madre que queremos ser, pero también hacia la persona que estamos empezando a recuperar.

Criar desde el corazón no nos transforma solo como madres… nos transforma como mujeres.

La conexión con ellos empieza en nosotras

Y para poder vincularnos a nuestros hijos, necesitamos primero volver a nosotras.
No podemos dar lo que no tenemos. Si estoy desconectada de mí misma, de mis emociones, de mis límites y necesidades… me va a costar muchísimo estar disponible para alguien más, incluso si ese alguien es mi propio hijo.

Por eso, este camino empieza adentro. Preguntándonos con honestidad: ¿Cómo estoy? ¿Qué siento? ¿Qué necesito? ¿Qué parte de mí estoy dejando fuera?

Conectar con una misma no es egoísmo, es responsabilidad. Es el primer paso para poder sostener sin peso, para poder acompañar sin exigencia, para poder ofrecer un amor que no ahogue, sino que nutra.

Nuestros hijos no necesitan una madre perfecta, pero sí una madre presente. Y la presencia empieza por el vínculo con una misma. Por eso, cada vez que dudo, que me pierdo o que me siento desbordada, intento volver ahí: a mi cuerpo, a mi sentir, a ese lugar interno donde puedo respirar y recordar que la conexión real solo nace de la autenticidad.

¡Este camino no se recorre de un salto, se empieza con un sí.

Sí a ti misma, sí a sentir, sí a criar con el corazón!

Compartir Artículo:

Guía Gratuita

"Criar con Conexión"

Responsable: Joana Campos. Finalidad: Enviarte mis contenidos e información sobre mis servicios y cursos. Legitimación: Tu consentimiento. Destinatarios: Los datos que me facilitas estarán ubicados en los servidores de Tu Kit (mi proveedor de email marketing). Podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y suprimir tus datos en Tu joana@criarconconexion.com, así como presentar una reclamación ante una autoridad de control. Más información en mi política de privacidad.

Deja un comentario

Responsable: Los datos de carácter personal que me proporciones rellenando el presente formulario serán tratados por Joana Campos (yo misma).
Finalidad: Gestionar los comentarios del blog.
Legitimación: Tu consentimiento.
Destinatarios: Los datos que me facilitas estarán ubicados en los servidores de Webempresa (proveedor de hosting de Criar con Conexión) dentro de la UE. Ver política de privacidad de Webempresa.
Derechos: Podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y suprimir los datos en joana (arroba) criarconconexion.com, así como presentar una reclamación ante una autoridad de control.
Puedes consultar la información adicional y detallada sobre Protección de Datos en mi política de privacidad.